lunes, 17 de mayo de 2021

Mujeres policía, algo testimonial.

Por Julio Conesa.


Tras la reciente sentencia del juzgado de lo contencioso núm 7 de Valencia contra la reserva de plazas para mujeres en el turno libre de acceso a policía local en Torrent, el SPPLB se ha envalentonado y anuncia su intención de recurrir todas las bases una a una que incluyan la reserva legal prevista en la Disposición Séptima de la Ley 17/17 en favor de un equilibrio entre hombres y mujeres en los Cuerpos de Policía Local.


Evidentemente, la Ley contó con todos los filtros oportunos en su momento. Ningún estamento cuestionó la reserva. Ni la Abogacía de la Generalitat, ni la del Estado, ni el Consell Juridic Consultiu y además recibió el respaldo de la práctica totalidad de les Corts.


Ni siquiera la Unión Europea que sólo requirió para que se modificara, como así se hizo, la concesión de la reserva, pues no podía ser automática y por ello se modificó la Ley para fijar criterios de adjudicación a la mujer que fueran: justificados, proporcionales y adecuados. 


Precisamente los parámetros que fijó el Constitucional en el pleno de 13 de noviembre de 2018 (meses después de que estuviera en vigor la Ley 17/17 de la Generalitat).


A saber: Constitucionalidad basada en el 9.2 C.E.; legitimidad basada en una normativa previa (Ley 17/17); medida proporcional (modificación tras el requerimiento de la U.E.); temporalidad (prevista en la D.T. Séptima); en el marco de un proceso de valoración del mérito y la capacidad.


Los datos son incuestionables. La presencia de mujeres en policía local, no es ni testimonial. Está por debajo de lo que requiere un servicio moderno, integral, eficaz de seguridad pública.


No me cansaré de decir que esto que se pretende nada tiene que ver con las “políticas de discriminación positiva”.


No se trata tanto de que todos los trabajos deban garantizar un equilibrio de hombres y mujeres, que se deban remover los obstáculos que existen para el acceso de ellas a dichas profesiones (que también). Sino de una concepción del Cuerpo de Policía Local como el servicio público destinado en primera instancia a garantizar el ejercicio de las libertades y de los derechos de la ciudadanía. Y para ello la concurrencia por igual de hombres y mujeres es imprescindible.


Siempre se habla de la necesidad que tienen los Cuerpos de Policía de simbiosis con la sociedad a la que sirven. De lo imprescindible que supone la mimetización para poder llevar a cabo su labor de forma eficaz.


Sin embargo, una cosa es lo que se dice en jornadas y seminarios y luego lo que vemos que sucede en realidad. El sesgo mental que bloquea llevar adelante esta concepción moderna aún ahoga a muchos y muchas.


Todas y todos sabemos las prevenciones existentes ante el posible ingreso de mujeres. Todas y todos sabemos también, de las actitudes paternalistas que no ayudan. Bastaría con que los compañeros y compañeras vieran natural, lógico y deseable que se trabajara por un equilibrio cuanto antes, sabedores que las capacidades de unos y otras se ven potenciadas por la suma de las cualidades intrínsecas aportadas. 


Que un juzgado haya visto un problema de desigualdad en la reserva sólo demuestra la evidencia. Que lo haya considerado injusto pese a cumplir con todos los requisitos me parece que lo ha sido llevado por solo con una parte de la realidad. Por un sesgo…que no ve todas las aristas del complejo problema que venimos enfrentando desde hace años.


En fin. Vamos a necesitar de todo el apoyo de aquellas y aquellos juristas que se lo quieran pelear hasta el mas final de los finales.... Y la tozuda realidad se impondrá.

martes, 11 de mayo de 2021

Y la historia se repite


Por JConesa

Y la historia se repite…. Cuántas veces han utilizado el mismo sistema coercitivo a lo largo de los años.

No importa el color, porque las actitudes son comunes a quienes no entienden la democracia en su sentido estricto.

Para ellos la democracia es el derecho a voto cada equis tiempo. La identifican con el derecho a la participación política en las urnas y poco más.

Entender la democracia como algo que lo invade todo, que además rige todas las relaciones humanas, que lleva implícito el respeto por los demás, por los derechos que les asisten, etc… eso, si acaso otro día, verdad?.

¿Pero dónde va esta chica? Debieron pensar. ¿Qué se ha creído ella?

Pero ella, sólo estaba poniendo en práctica lo aprendido en el curso de delegadas y delegados de CCOO.

Que ellos no son más que nosotros y nosotras.

Que los eligen con la misma ley electoral que a nosotras y nosotros.

Que si hablamos de legitimidad, tenemos detrás no sólo el resultado electoral en el ayuntamiento de Paterna, sino que nuestra mochila de representatividad está llena de millones de votos, de decenas y centenas de miles de delegadas y delegados, de más de un millón de afiliadas y afiliados a CCOO…..

Que ellos representan una parte de la Mesa de Negociación, pero que somos la otra parte, pues las mesas son paritarias.

Que debe llevar adelante en nombre del sindicato las decisiones que éste acuerda y que la responsabilidad de dichas decisiones es colectiva.

A pesar de todo ello. O precisamente por todo ello. Decidieron escarmentar al Sindicato en la cabeza de la delegada.

No le abrieron un expediente a ella. Nos lo abrieron al Sindicato.

¡Mano dura con la rebelde, que aprendan los demás!

¿No os suena? ¿No resulta tan viejo como la idea de amo o patrón?

¿Dónde quedó el compromiso con la transformación social? No. Ya no os acordáis si alguna vez lo pensasteis.

De repente se instaló en vuestras mentes el mismo axioma que a todos. Estamos en política para gestionar. Hacemos y deshacemos y aquí no pintáis nada.

Hay obligación de negociar porque la ley os lo impone, porque si no fuera así jamás trataríais con la representación legal de las trabajadoras y los trabajadores.

Pero ojo…no hay obligación de llegar a acuerdos. Y a eso os cogéis como un palo ardiendo.

Se acabó, decís. Negociaré, o aparentaré que negocio. Pero no me pidáis que llegue acuerdos con vosotros, se hará lo que yo diga. ¿Qué es eso de presentarme escritos y esperar que os conteste, que os pase la información? Pero ¿de qué vais?

Y cuando os llegan las quejas y éstas transcienden al Sindic de Greuges.. Ah! Hasta aquí podíamos llegar.

Pero nosotros os decimos ¡Ya está bien! 

Sabéis que esta situación que habéis creado vosotros debéis resolverla vosotros. 

No cejaremos. 

¡Esto no va a parar porque va en ello la dignidad de todas y todos!

Por ello, el próximo jueves 20 de mayo a las 10h volveremos a concentrarnos una vez mas frente al Ayuntamiento de Paterna. 

sábado, 17 de abril de 2021

Reflexionar sobre la presencia de mujeres en Policía Local

Por Julio Conesa


A fecha de enero de 2021 se realiza un estudio por CCOO en base a los datos obtenidos con una muestra aleatoria con objeto de evitar sesgos, ante la falta de datos oficiales disponibles por parte de la Consellería de Justicia y Administraciones Públicas.


Sobre la presencia de mujeres en los Cuerpos de Policía Local, se constatan algunos datos de referencia a tener en cuenta que resultan ilustradores.


Una cuestión previa. La presencia no testimonial de la mujer en los Cuerpos de Policía Local. 


Se considera técnicamente, que cualquier cifra por debajo del 40% debe considerarse una presencia testimonial de la mujer en un determinado colectivo.

Una cifra igual o superior indicaría un cambio de significación masculina del colectivo o profesión.


Los valores aportados por la mujer a la profesión, a la actividad propia de los cuerpos de seguridad pública se hace imprescindible en el marco de una sociedad en evolución. Y los cuerpos policiales deben ser el reflejo de la sociedad a la que sirven.


Pues bien. La muestra nos transmite sin lugar a duda que está muy lejos de alcanzarse este objetivo.




Aproximándonos a la presencia real de la mujer en los Cuerpos de Policía Local de la Comunidad Valenciana, según la muestra, tendríamos:


Sólo un 1% afirma tener más de un 30% de mujeres en plantilla, mientras, un 13% afirma que no tiene ni una sola mujer en plantilla.


En un 21% de la muestra la presencia de mujeres no llega a 5 mujeres por cada 100 agentes y otro 21% afirma que la presencia femenina supera las 5 sin llegar a 10 por cada 100.


Un 33% tendría en plantilla entre 10 y 20 como máximo de cada 100 agentes.


Por último, hay un 11% que reconoce una horquilla entre el 20 y el 30% de presencia de mujeres en plantilla.


Vistos los datos (con el valor que tienen por ser una muestra aleatoria) no podemos por más que preguntarnos por las razones y motivos que hacen tan complicado incrementar la presencia de mujeres en los Cuerpos de Policía Local después de más o menos 40 años desde la incorporación de las primeras mujeres.


Ya hace años que venimos abordando este tema y buscando fórmulas que garanticen el incremento de la presencia de mujeres y ¿esto porqué?


Bueno es evidente que todo cuerpo policial debe aspirar a garantizar una intervención en el ámbito social mimetizándose con la comunidad a la que sirve. Debe asumir la necesidad de que se reflejen en el mismo el máximo de identidades sociales posibles, y la primera y más importante de todas es la dimensión humana diferenciada en sensibilidades y valores que se aportan desde las perspectivas de género masculino y femenino.


En línea con este análisis se diseño en los años ochenta, noventa del siglo pasado un sistema de acceso en el que se reconocía que debían establecerse pruebas físicas claramente diferenciadas por marcas para el acceso a los cuerpos de policía local.


Transcurridos todos estos años se ha hecho evidente que la presencia de mujeres se ha incrementado, pero no en un número suficiente para siquiera acercarnos al listón de la presencia testimonial.


La falta de campañas institucionales en favor del incremento de aspirantes, con una mayor presencia de mujeres policía en los medios y en el ámbito de lo público. La falta de una suficiente aproximación a la juventud mediante presencia en institutos, de un contacto planificado con el mundo asociativo juvenil, etc. Son elementos a tener en cuenta.


Pero también el hecho del carácter disuasivo de las propias pruebas físicas como están diseñadas, o la mala imagen generada en torno a las pruebas psicotécnicas.


La composición de los tribunales de selección completamente formados por hombres en la inmensa mayoría de los casos, y el imperante flujo mental colectivo escorado por el sesgo masculino. También han influido determinantemente a que en los procesos selectivos el techo de cristal del acceso de la mujer a los cuerpos de policía local siga imponiendo su peso exasperante.


Y esto se hace más evidente si tenemos en cuenta que salvo las pruebas físicas y el test de conocimiento (y tengo mis dudas) todas las demás pruebas hayan tenido siempre un importante componente subjetivo por parte de los miembros de los tribunales a los que antes me refería.


La propuesta que finalmente tuvo cabida en la Ley 17/17 de Coordinación de Policía Local en su disposición transitoria séptima por la que se fijaba un porcentaje de reserva de plazas para mujeres del 30% en el acceso, fue recibida con frialdad y miradas de desconfianza.


Decenas de bases de selección utilizaban fórmulas forzadas para cumplir la ley. Desde las que no especificaban el número y no concretaban los turnos por el que se aspiraba, hasta las que abordaban también las plazas de movilidad que en principio no debían considerarse de acceso puesto que la condición de los aspirantes ya es la de policía local, lo que ha llevado ya a que varias sentencias consideraran la ilegalidad de la reserva de plazas en estos casos.


Lo bien cierto es que dichas sentencias y en especial la del Ayuntamiento de Alaquàs del Juzgado de lo Contencioso-Administrativo núm. 5 de Valencia de 15 de marzo de 2021, resulta especialmente llamativa, por cuanto insiste en la necesidad de matizar adecuadamente la reserva de plazas para mujeres (salvo equivocada interpretación).


Pues bien. Visto lo visto, estoy convencido de que la guerra judicial está servida y que el objetivo perseguido se va a convertir en “agua de borrajas” en cuanto los procedimientos judiciales vayan decidiendo sobre la oportunidad, la proporcionalidad de las medidas adoptadas en aplicación de la reserva aquí y allá.


Por eso, me atrevo a plantear en el debate una propuesta.


Puesto que la intención es la de resolver en el espacio temporal (el menor tiempo posible) la falta de una presencia equilibrada de mujeres en los Cuerpos de Policía Local para luego volver a un sistema sin reservas, debería abordarse la viabilidad jurídica de procesos diferenciados donde las plazas correspondientes a la reserva de plazas para mujeres fueran procesos de pública concurrencia en exclusiva para ellas y las de turno ordinario de competencia libre para hombres y mujeres sin ningún tipo de acción positiva.


En este caso se garantizaría sí o sí que las plazas reservadas fueran cubiertas con absoluta seguridad por mujeres sin producir con ello, recelos por parte de nadie.


Con este documento abro el debate.


Si estás interesada o interesado en buscar una solución a la situación que he descrito, te sugiero que participes en el Grupo (efímero) de Whatsapp que he creado al objeto.


El enlace para participar es: Abre este enlace para unirte a mi Grupo Debate.


WhatsApp: Para acceder debes enviarme un correo a julioconesa arroba gmail indicando tu nombre y centro de trabajo.

Después yo te remitiré el enlace.


Solo tienes que incorporarte a dicho grupo indicar tu nombre y centro de trabajo para que podamos saber quienes participamos en los debates al respecto.

jueves, 15 de abril de 2021

El precio del compromiso

 


Por Julio Conesa.


Estos días he tenido conocimiento de la petición de suspensión de empleo y sueldo por dos meses a una delegada sindical de CCOO en el ayuntamiento de Paterna, a consecuencia de su actividad sindical.


En todos los años de responsable de la administración local de CCOO en el País Valenciano, muy pocas veces he visto algo parecido. Normalmente la lucha sindical tiene momentos de gran tensión y de agudización de los conflictos, pero rara vez se ha ensañado un ayuntamiento con una delegada o delegados sindical y menos por actividades propias de su cargo, responsabilidad y compromiso fuera de esos complejos periodos.


Me dicen que la compañera llevó al Sindic de Greuges una denuncia, por acuerdo de la sección sindical, por la falta de información y respuesta a las más de treinta peticiones y escritos formulados por registro de entrada.


Para ello adjuntó a dicha denuncia como documento probatorio un pantallazo donde figuraban los escritos registrados por CCOO sin que pudiera desprenderse del mismo, datos personales, ni sensibles, ni derechos vulnerados de terceras personas.


¡Pareciera como que estuvieran al acecho de pillarla en falta para saltar sobre ella e intentar darle un escarmiento para cerrarle la boca!


Pero al parecer este episodio no ha sido más que la cima alcanzada por una actitud ciertamente caciquil e intolerable por parte de determinados responsables del ayuntamiento, ya que al parecer la actitud hacia ella sobrepasaba normalmente lo tolerable.


Comentan, incluso gente de otros sindicatos, que el trato hacia ella era especialmente virulento. Su actitud reivindicativa, rebelde, resultaba incomoda y el tono al hablarle impregnado de cierto desprecio, de manera airada, a diferencia del resto de delegados. Lo que en ocasiones llevaba a dar que pensar, si era por su condición de delegada o de mujer.


Nadie dijo que el compromiso sindical fuera una balsa de aceite, que todo iba a rodar perfectamente, y menos para una sindicalista de CCOO. Pero lo bien cierto es que esto que está ocurriendo en Paterna es absolutamente intolerable, injusto y denunciable. Por eso me animo a escribir. Porque ya es duro tener que negociar y tratar con quienes se sienten los dueños de un cortijo, como para además tener agachar la cabeza representando a los trabajadores y trabajadoras del ayuntamiento.


No. Y mil veces NO. El trabajo sindical está amparado por las leyes. La legitimidad que ostentamos es tanto o mas importante que la que tiene cualquier edil del ayuntamiento (no digamos otras personas), y de ninguna manera se pueden tolerar argucias intimidatorias para frenar el trabajo y compromiso sindical de quien ha decidido representar a sus compañeras y compañeros.


Ese expediente debe archivarse. Las relaciones entre corporación y sindicato deben normalizarse. Cada cual debe respetar el papel que le corresponde al otro. Y cada parte debe actuar con responsabilidad cumpliendo con sus obligaciones en el marco regulado de negociación.

viernes, 26 de marzo de 2021

El cambio de paradigma y la toma de conciencia.


Por Julio Conesa.


Hablar sobre el contexto de las relaciones laborales no es más que hablar del contexto en el que se desarrollan todas las relaciones sociales. Es decir, nosotros vivimos en una sociedad en la que funciona un paradigma socioeconómico, sociopolítico y sociocultural y ese conjunto de paradigmas se ha venido imponiendo desde los años sesenta del siglo pasado por lo tanto llevamos ya 60 o 70 años con la consiguiente implantación hegemónica del neoliberalismo que ha supuesto que muchas generaciones hayan nacido dentro de este marco, no hayan conocido otro y estén dando por normal, lógico, racional y natural algo que no debe considerarse así.

Como de hecho, mirando por el retrovisor de la historia podemos comprobar que a principios del Siglo XX las movilizaciones y la organización de las clases trabajadoras, de la clase obrera, impulsaron una serie de conquista en las condiciones de vida que frente a la realidad de la clase trabajadora de final del Siglo XIX supuso un cambio sustancial; como poco a poco todo aquello fue superándose. Esa respuesta a base de huelgas, movilizaciones y sobretodo organización obrera supuso que el sistema capitalista se planteará en términos objetivos una modificación de la forma de funcionar que alejara el fantasma de la revolución en las sociedades occidentales teniendo en cuenta que en el año 1917 se había producido la Revolución Rusa y el nacimiento de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.

Sobre 1908 ya se había empezado a hablar del fordismo, de unas nuevas tesis en las cuales se propiciaba una forma de producción capitalista que ocupó prácticamente la primera mitad del Siglo XX, una teoría en base a las cuales había que buscar fórmulas de integración de la clase trabajadora reduciendo el riesgo de revolución y movilizaciones.

El fordismo con el tiempo, también tuvo un choque con la primera gran crisis capitalista  del 29. A partir de ahí surge la necesidad de intervención inmediata del Estado para poner orden en aquella realidad económica y las teorías keynesianas cogieron fuerza e inspiraron la legislación y las políticas que a partir de ese momento se desarrollaron.

El objetivo fundamental de las políticas keynesianas eran el incremento de la productividad sobre la base general de mejorar las condiciones laborales que permitieran integrar la clase obrera, los trabajadores y trabajadores en la realidad económica y alejar el riesgo de revolución.

Va tomando sentido el Estado de bienestar, que aparece en la primera mitad del Siglo XX, y que tiene varios pilares fundamentales: el crecimiento económico como objetivo evidente. Generan grandes centros de producción que tienen como origen el fordismo, el empleo estable, el reconocimiento de la organización obrera y unas políticas fiscales y de desarrollo de los sistemas públicos que permitirán garantizar un reequilibrio de las desigualdades.

Todo aquello se fue desarrollando, en la práctica supuso en términos reales una disminución de la desigualdad que a posteriori, con el tiempo, acabaría generando lo que luego ha venido a llamarse “sociedad de consumo”. 

Debemos insistir en que la existencia de lo que eran los países del Este suponía un elemento de referencia para el sistema capitalista, para capitalistas y poderosos. El miedo a que pudiera producirse algo semejante, forzaba el convencimiento de que había que buscar fórmulas de entendimiento con las clases trabajadoras de tal manera que se alejara el fantasma de la revolución.

A partir de la caída del muro de Berlín, de la Unión Soviética, etcétera, digamos que hubo una corriente importante dentro de las clases poderosas, de las clases pudientes, en las que tomo fuerza la necesidad de recuperar la vieja idea de Smith y de los liberales de que había que basar la economía de nuevo en la libre competencia Y la libre competencia a todos los niveles. De ahí que tomaran fuerza las ideas que se habían ido configurando fundamentalmente en torno a los años 60-70 y se desarrollaran todas esas teorías y se normalizan como una fórmula racional y reconocible de desarrollar el sistema capitalista la búsqueda de un progreso permanente. 

La Escuela de Chicago en Estados Unidos, potenciará el aspecto ideológico y esa teoría acabará influyendo lógicamente de una forma práctica en las políticas desarrolladas por Ronald Reagan y en Gran Bretaña las políticas de Margaret Thatcher. Hasta el punto, lógicamente, de que esa esas teorías de carácter económico influyen en el marco de lo político y hacen que la legislación, las normativas, el desarrollo de la política en estos países vaya encaminada fundamentalmente abrir el camino a estas ideas neoliberales

Todo fluye en torno a esas ideas, hasta el punto lógicamente de que se genera un nuevo paradigma. Cambian las relaciones económicas, cambia las relaciones políticas y finalmente, cambian también las condiciones socioculturales.

Las tesis fundamentales del neoliberalismo que acaban imponiéndose, qué son las que en este momento vivimos, se basan fundamentalmente en tres pilares: el de la libertad económica, competencia absoluta, sin límites. De la libertad de mercado. Es el mercado el que rige las relaciones económicas y de todo tipo. Incluso hoy en día se utilizan expresiones como la de “mercado de trabajo” (y lo encontramos normal) que en definitiva de lo que está hablando es de que nosotros y nosotras como trabajadores, no somos más que una mercancía.  Según el precio que tenemos hay que incorporarlo a la balanza de los costes

Y por último la intervención del Estado que debe limitarse a lo exclusivamente esencial. Y lo esencial en esta época de neoliberalismo acaba convirtiéndose en prácticamente nada. Todo es susceptible de ser comprado y vendido. Todo es susceptible de privatizarse. En España se han privatizado prácticamente todo, mientras que en países como Francia sigue habiendo alguna joya de la corona en condiciones de control, fiscalización y producción para el estado, mientras que en España prácticamente está todo privatizado. Y esto no es que haya pasado hace dos días, sino que esto viene desde los años ochenta del siglo pasado en las que empezó a privatizarse todo y así nos ha ido.

Esto no ha sido cosa del PP, esto ya en el año 84 empezó a darse con los primeros bandazos con la venta de las empresas de carácter estatal.

Llevado hasta el último extremo, prácticamente sería privatizable todo. En este sentido, debemos tener en cuenta que esa realidad marca cómo se desarrolla la legislación, el marco normativo que va a regir las relaciones laborales y ahí tenemos como las primeras reformas laborales que supusieron la pérdida de derechos, derechos laborales y sindicales, ya se empezaron a producir en los gobiernos de Felipe González.

Todos hemos oído hablar de la huelga 14 diciembre del año 88 contra las políticas económicas del gobierno de González. Siempre ha habido, desde que el neoliberalismo se ha ido imponiendo, una especie de reacción en términos legislativos en favor de la privatización, la destrucción y la supresión de derechos laborales. Y esto con gobiernos llamados de izquierda y por supuesto los gobiernos de derecha. Los gobiernos llamados de “izquierda” en abrían el camino y luego cuando llego la derecha lo convirtieron en autopista. Eso es lo que nos hemos encontrado.

El neoliberalismo por otro lado ha tenido también su hegemonía en términos socioculturales. Todos lo estamos viendo. Se ha generado una realidad que fomenta el individualismo, la pérdida de conciencia como clase trabajadora, la generación de opinión permanente contra las organizaciones obreras; la venta de la idea fuerza por la que quien no ha conseguido un buen trabajo o no ha conseguido prosperar en la vida es por culpa de él mismo, porque recursos y medios existen, o sea que aquí el que no prospera es que no espabila.

Es pues todo un marco ideológico que ha llevado a justificar una realidad económica en la cual prácticamente el conjunto de trabajadores y trabajadoras de este país somos una especie de ejército de reserva al que hay que empobrecer para que, en un momento determinado, la gente esté dispuesta a trabajar a cualquier precio, en cualquier sitio y en cualquier condición, abaratando los costes de la mano de obra (mercancía laboral = mercado laboral) como dicen los capitalistas.

Claro, para que esto pueda finalmente cuajar de una forma definitiva, no basta con esa publicidad, con esa forma de intervenir a través de los medios de comunicación, la televisión incluso las películas o la literatura, con intervenir en la conciencia de la gente para que esto sea así, sino que además hay una acción directa antisindical, poniendo en cuestión las organizaciones sindicales que en definitiva es la única herramienta, instrumento de la clase trabajadora que tiene para defender sus intereses como clase.

Todo esto nos lleva lógicamente la segunda cuestión. ¿En qué clase social me identifico? ¿hay lucha de clases? Bueno con respecto a qué clase social te identificas desde mi punto de vista y un primer elemento que debemos poner en cuestión, es esa división artificial de clases sociales en clase alta, clase media, clase baja, como una especie de fórmula ambigua dónde en función del poder adquisitivo cada uno se va ubicando. Claro se va ubicando de forma individual, el sistema te posiciona de forma individual, bueno pues yo no tengo dinero, lo único que dispongo es de mi fuerza de trabajo, mis capacidades para realizar labores, tareas, ya sean industriales, agrícolas o del tipo que sea.

Así pues, si lo vemos en términos objetivos y el referente que tomamos es la propiedad de los medios de producción, aquello que hace que se cree riqueza, nosotros, somos trabajadores y trabajadoras los que hacemos que surja esa riqueza, somos los que trabajamos, somos los que hacemos las empresas. Es la posición como clase, como grupo de trabajadores y trabajadoras con iguales intereses en términos generales, la que va a definir la clase a la que pertenecemos de la que formamos parte.

No la mayor o menor capacidad económica puesto que puede ser fruto de circunstancias aleatorias. Imaginemos que alguien te toca la lotería, bueno pues esa persona porque le tocó la lotería no necesariamente se convierte en clase en clase alta, en capitalista.

El neoliberalismo quiere profundizar en un nuevo mundo en el que sería imposible que funcionará en las condiciones laborales reguladas, busca la individualización, la uberización (como se dice ahora), un sistema por la conversión de la clase trabajadora en sujetos aislados, fomentando la heteronomía de las personas.

Por ello, el objetivo por parte de la clase trabajadora a la hora de constituir organizaciones sindicales, a la ahora de constituirse en sindicato, como Comisiones Obreras, no tiene más objetivo que la defensa de los intereses como clase, los intereses colectivos y por lo tanto el bien común, porque consiguiendo objetivos generales, unidos, es como cada uno, cada una, individualmente también vamos a vernos beneficiados.

Las mejoras en las políticas fiscales, las mejoras de las políticas en materia de servicios públicos, las mejoras de todo tipo que favorecen la redistribución de la riqueza, si no estamos unidos como clase es imposible. Si estamos aislados, qué es lo que pretende el neoliberalismo, es más fácil vencerlos.

Por lo tanto ¿hay o no hay lucha de clase? algunos y algunas piensan que no, o que no se percibe la lucha de clases. Parece que esto es así, evidentemente, si entendemos lucha de clases por insurrección, revolución, huelgas generales y barricadas, etcétera, pues bueno, esto no se da en este momento y evidentemente no estamos en las circunstancias en las que una situación de ese tipo se de o se pueda dar con carácter general. Sí hay huelgas, movilizaciones y manifestaciones de protesta, de carácter focalizado, localizado, aislado dentro de la reivindicación global y son como pequeños chispazos que da la lucha obrera en cada lugar. 

Pero es cierto que esa lucha de clases se materializa se concreta diariamente. En todo lo que nos rodea, esa lucha de clases se ve, entendida como conflicto de intereses, se ve por ejemplo en el campo del trabajo legislativo en el Parlamento a la hora de elaborar las leyes. No son ni más ni menos que el fruto de la correlación de fuerzas.

Tenemos capacidad de incidir como clase trabajadora. La reforma laboral del 2012 de Rajoy que fue la más grave de las últimas que hemos estado viviendo no se hubiera producido si esa correlación de fuerza nos hubiera sido favorable.

La reforma laboral y otro tipo de políticas y leyes, nos van a ser desfavorable cuando la correlación de fuerzas en la realidad política es favorable a los intereses de las clases pudientes. Siempre hay un contenido de clase detrás de cada proposición política que se hace.

Por lo tanto, cuando se están elaborando leyes o cuando se están plasmando programas y proyectos de carácter político que los venden como buenos para la mayoría de la sociedad, buenos para el conjunto de los ciudadanos y ciudadanas, y se llenan de buenas y bonitas palabras, vendiendo todo lo que haya que vendernos, Nosotros, sobre todo nosotros y nosotras como clase trabajadora, gente con conciencia de clase, sindicalistas, debemos ser capaces de hurgar en todo lo que rodea, debemos ver detrás, ir a la raíz de esos planteamientos políticos y ver si realmente hay un marchamo favorable a las clases trabajadoras en este país, porque de lo contrario, evidentemente irá en beneficio de los detentadores del poder, de la clase dominante en lo económico, en lo político y en lo cultural.


sábado, 6 de marzo de 2021

Nunca como antes, el feminismo ante la encrucijada


Por Julio Conesa


El Feminismo se ha hecho ideología global. No es ya pura reivindicación, expresión de rabia, protesta o demanda ante las injusticias que abarcan la vida total de las mujeres. 


El Feminismo ha ganado el discurso de la novedad ilusionadora, de la esperanza. Ya no es un planteamiento emancipatorio de las mujeres más conscientes de su realidad. Ha roto los límites que lo encasillaban y se ha tornado peligroso para el sistema.


Hoy estamos asistiendo a la guerra más despiadada contra él desde las élites que manejan los hilos de la sociedad. Y en esa guerra todo vale.


Desde la negación más absoluta o el desprecio (este siempre existió), hasta las formas más sutiles y elaboradas para conseguir dulcificar sus propuestas de lucha contra las desigualdades, contra las esencias del patriarcado (sustrato cultural de nuestras sociedades) y convertirlo en una ideología asimilada hasta hacerlo desaparecer como de hecho consiguió el sistema integrar otros movimientos.


Pero en este caso, van a equivocarse. Porque no es una moda, no es un movimiento que surge de las contradicciones del propio sistema.


Es la fuerza emancipadora que siempre empujo a la humanidad hacia cotas más altas de desarrollo humano. ¿Es necesario recordar aquel fantasma que recorrió Europa? 


Pasaron los años de derrota y resignación. Y la fuerza que lleva dentro el Feminismo hace renacer la esperanza de todas y todos en un hegemonismo cultural y social que lo abarque todo.


Cómo gritan “los nuevos feminismos” nacidos del propio sistema, intentando confundirnos. Aprovechando la tesis según la cual el feminismo no entiende de clases sociales porque las mujeres, todas, tienen un objetivo común.


Es cierto que, hasta la mujer pudiente, la burguesa, padece en esencia una misma opresión. Pero de ahí a sostener, que la lucha feminista es interclasista y en ese sentido no debe implicar conflicto social o político, hay un trecho, que da pie a la perfecta coartada que el sistema está utilizando para invadir territorio que le estaba vedado, e intentar instalar un discurso de conflicto en el seno del propio movimiento.


Pensar que detrás de cada posición política dentro del movimiento feminista no está la firma de los intereses de clase, sólo puede ser de personas ingenuas.


Si no es así. ¿De qué tanta obsesión, tanto interés ahora, por definirse feministas? 


jueves, 18 de febrero de 2021

Corporativismo: Factor de disgregación.


Por Julio Conesa.

Superado en la generalidad de los casos la disfunción entre personal laboral y funcionario sobre la base de la progresiva y justa equiparación en condiciones laborales (aún hay quien piensa que ser funcionarios es más importante que ser laboral, aunque ambos hayan pasado por los correspondientes procesos selectivos). Debemos seguir padeciendo otro fenómeno de disgregación y división entre los empleados públicos: El corporativismo.


En nuestra realidad inmediata hemos oído tachar de corporativismo determinadas actitudes de un grupo profesional: médicos, profesiones liberales, en general grupos de élite. Pero también en el mundo de los asalariados se dan estas actitudes: pilotos de aviación, maquinistas de trenes, empleados de prisiones, inspectores de hacienda, profesores, etc.…, nunca entre ebanistas, matriceros, piseros, soldadores, albañiles, jardineros....


La posición ideológica de estos grupos es la del “egocentrismo gremial”, consideran la sociedad atomizada, dispersa y dividida, por lo que entienden que cada uno debe tirar para él e intentar sacar la mejor tajada posible. Mayoritariamente estos grupos se sienten fuertes porque les ampara un vínculo especial, una profesión, un signo diferenciado, un uniforme, una realidad que consideran específica, diferente de la del resto del personal asalariado.


De manera absurda, convierten sus reivindicaciones en las únicas que parecen tener sentido, arropándose de un victimismo que los sitúa en una especie de círculo, donde todo confluye hacia ellos. Son el centro. Son los paganos de la crisis, los que no se merecen la situación por la que atraviesan. Están hartos de oír que todos los trabajadores y trabajadoras deben unirse en la defensa común de las reivindicaciones y exigen un protagonismo propio, ponen en primer lugar la lucha por lo suyo, considerado prioritario ante el bien general.


En las administraciones se identifica claramente con sindicatos de corte “profesional”. Pero no debemos perder de vista las asociaciones de técnicos, o las de personal de administración general, o las de inspectores, o las de técnicos medios. Todos ellos van a dar de sí en el marco de las elecciones sindicales, a grupos independientes, coaliciones de trabajadores no afiliados, en algunos casos llegan a situarse en la órbita del llamado sindicalismo “independiente”, pero ninguno de ellos puede alcanzar la suficiente entidad como para representar en el ámbito global de las administraciones públicas, aunque sí en el concreto de la realidad del centro de trabajo donde están organizados.


Sólo parece haber una manera de responder.


En primer lugar, sabiendo que son una realidad “objetivamente antisindical”, pues llevan en ellos mismos el germen de la división y la confrontación de intereses entre trabajadores, ya que por propia naturaleza no tienen una visión global, unitaria y de clase, buscando su satisfacción por encima de los otros. 


En segundo lugar, se deben dar alternativas serias y creíbles a las reivindicaciones del personal al que se dirigen, y ser capaces de integrar con propuestas específicas y en lo concreto a los compañeros y compañeras de ese colectivo al que se dirigen los corporativos y al que intentan representar. 


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